Breve historia de las Fiestas de San Juan y San Pedro

Fuente: Colombialink
Desde la época de la colonia, las Fiestas de San Juan y San Pedro, constituyen nuestra más orgullosa Tradición Cultural del Huila, el Tolima y el Caquetá. Nacida de costumbres rurales y pueblerinas, esta celebración permanece como recuerdo de viejas tradiciones.
Se inició en honor a San Juan Bautista. Un santo de la antigua Europa cristiana, que los españoles trajeron a América.
En 1790 el gobernador de esta provincia, don Lucas de Herazo ordeno la celebración de una fiesta especial como acción de obediencia al Rey de España. Se trataba de un jolgorio que se prolongaba durante 10 días en el mes de junio ordenándose una serie de actividades en las que intervenía el pueblo. Una de estas actividades era corrida de toros.
También había participación de mojigangas que vienen a corresponder hoy día a las comparsas que debían contar con la participación del pueblo.
Estas fiestas nacieron con el fin de celebrar "La Jura". Así se le llamaba entonces a la actividad de obediencia y respeto al Rey de España. Participaban todos los pueblos del departamento regido por la parroquia de cada uno. La tradición se extendió a punto de que el San Juan era una fiesta rural y el San Pedro una fiesta urbana; pero ambas estaban unidas por varios días de regocijos continuos.
Las fiestas duraban antiguamente ocho días distribuidos así: el 24 de junio San Juan, el 25 San Eloy, el 26 San Eloicito, el 27 San Churumbelo, el 29 San Pedro, el 30 San Pablo y el primero de Julio, San Pablito, San Churumbelo y San Churumbelito.

El San Juan, 24 de junio, las campesinas amanecían estrenando en aguas de olán florido, vistosos collares de peonías espaciados con cuentecitas de azabache, escotes con pasamanerías y muchos encajes y perendengues.
Se celebraba en los campos, generalmente en forma de paseos familiares o de grupos, a la orilla de un río donde se establecía una "ranchería", luego del paseo, el asado tradicional.
El San Pedro 29 de junio se celebraba en el casco urbano de los poblados y se caracterizaba por la cabalgata, la descabezadura de gallo, la vara de premio, la pólvora, aguardiente y música con la banda de viento.
El Festival Folclórico en el Caquetá – "Festival Folclórico del Piedemonte Amazónico"
Por: IDCTC- SIDICC - José Iván Losada
La injerencia del Tolima Grande en nuestra colonización tuvo en Vicente Cuellar al primer tolimense que pisó tierras del Caquetá, y en el poblado llamado Los Canelos, que luego se llamara La Perdiz, y que hoy es Florencia, se celebraban festejos donde “se bailaba un aire musical festivo que llegó con él y los hombres que lo acompañaban, el que se interpretaba con guitarras, tiples y bandolas. Ese aire musical incluía coplas picarescas que la gente ”tarareaba” despertando risa en los contertulios por el contenido a veces duro o gracioso que tenían, “ dice Jaime Espinosa Oquendo en su libro “ Historial Folclórico del Tolima Grande “.
El Caquetá, quiéralo o no, ha dependido desde muchos años atrás del baile, la comida, las coplas, la música y hasta el vestuario típico que los colonos huilenses y tolimenses trajeron y legaron a nuestros antepasados. Por fortuna desde hace algunos años, un grupo de cultores, investigadores históricos, musicólogos, poetas, periodistas y folcloristas, han dedicado sus esfuerzos a escudriñar archivos para ir encontrando nuestra realidad folclórica. Otros han trabajado en la creación de formas nuevas de identidad de nuestras costumbres en materia de baile, comida, fiestas, dichos, pintura, música, e instrumentos entre otros,, que hablen claramente  de nosotros y nos muestren como somos hoy.
Hay ya, tímidos asomos y los resultados no son los mas alentadores, pero nos da para pensar que si se trabaja duro en este campo, uniendo la voluntad de autoridades, folcloristas, investigadores y la población en sí, se pueden lograr resultados óptimos que mañana se verán plasmados en nuevas formas de expresar nuestra forma de ser.
El jolgorio del San Pedro constituye de por sí la razón para escapar de las adversidades del cotidiano acontecer de las gentes de todos los estratos sociales que confundidos en un solo grito, hacen lo que los Psicólogos llaman: Catarsis

No podemos renunciar a seguir siendo autóctonos, pero tampoco podemos quitarnos del derecho que nos asiste a encontrar nuestra propias raíces y manifestaciones propias, que vayan ligadas a nuestra condición de “boca de selva“ como  lo expresara en algunos de sus escritos, el gran poeta “ José Eustacio Rivera “ al hablar de nuestra condición geográfica.

Por ello es válido que en, medio de las dificultades propias de nuestro departamento, no se deje de lado la oportunidad de disfrutar de nuestras fiestas y revivir nuestras costumbres, pero pensando siempre en que debemos ir al fondo de nuestro pasado para con lo nuevo, hacer un ramillete de cosas nuestras, propias, auténticas; que constituyan orgullo al mostrarlas como nuestras, hechas, construidas por nuestros folcloristas, poetas, músicos, investigadores, y autoridades que deben abrir las compuertas para que se llegue al mas alto grado de investigación y así fortalecer nuestro proceso de Identidad.

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